Arroyo Seco es uno de los más singulares sitios de manifestaciones rupestres de la región; la iconografía que observamos en sus soportes pintados es una síntesis gráfica que comparte los atributos básicos presentes en otros sitios del Centro Norte de México. Se destaca por su ubicación dentro de un espacio geográfico que se caracteriza por las singulares formaciones rocosas de origen volcánico a las que la acción del agua y del viento les han otorgado la forma de extravagantes esculturas de piedra; muchas de estas formaciones rocosas fueron particularmente aprovechadas para plasmar los motivos rupestres. Junto con la disposición y distribución de los grafismos, son factores que lejos de ser un acto fortuito, respondieron a consideraciones estrechamente relacionadas con la identidad, el ritual y la cosmovisión de las sociedades indígenas que habitaron este territorio durante la época prehispánica.

En Arroyo Seco se han localizado 46 conjuntos pictóricos que albergan varios cientos de motivos gráficos distribuidos en dos pequeñas elevaciones conocidas localmente como La Zorra y La Pintada o La Tortuga.